lunes, 5 de enero de 2009

Dinamarca


Here I am surrounded by the best of friends: Nana, Damoun, Jonas, and Pia.
Esta foto fue tomada en la casa central de la cervecería CARLSBERG. Hubo brindis, tragos, caras bonitas y grata compañía de la mano del negro Darren.

Dublin


Aquí en Dublin con mi amiga Pat. Yo tomé posesión del elemento musical y di cátedra de bombo con sonidos piqueteros y actos en Plaza de Mayo. No les gustó. En fin...la música celta me puede mal.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Oxford


Y bueno...fui al pub donde Tolkein y sus secuaces solían reunirse en Oxford para ver si recibía algún mensaje del más allá pero ningún espíritu acusó recibo de mi presencia.
Igual me tomé unas pints para hacer valer mi tránsito por esta vida.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Kenilworth Castle


Este castillo de corte inglés es re super, no está habilitado para ocuparlo pero si para recrear la vista e imaginarse el período Romántico inglés.

domingo, 14 de diciembre de 2008

1 de septiembre del año 2008
Sabelo, me quemé


Querida Clarita De Los Ojosnarizbocapiel del Miro-que-no-por-lengua:


Te hago estas líneas para hacerte saber que recibí tu carta, en realidad tu postal. En realidad y en honor a la verdad pura e inmutable, tu postal tuya porque es un golazo más de CLARETE PRODUCCIONES.
Me gustó mucho, me retrotrajo tanto en el tiempo que cuando quise acordar había babeado el borde inferior de la misma. Me gustó el formato, la forma, la formación, la fórmica de la misma. Me atrapó el exquisito olor a tabaco con notas de madera lapacho y caricias metálicas. Fue más que sensual y sugerente (me animaría a decir apócrifo, pero no te lo escribo porque me-animo-no-me-animo) tu idea de poner una parte tan íntima tuya como una foto de perfil, un perfil que no es parte de tu frente. Te felicito así, sigue así querida amiga que vas por la buena senda.

Procederé a contarte que ayer salí a caminar. Ya estoy mucho mejor, no hace falta que vengas a socorrerme sin los mutuos. Ya los obreros de la construcción, tan vulgares ellos, cambiaron el cielorraso y pintaron las paredes. Les costó mucho trabajo rasquetear la temible negritud de las walls. Por suerte todo quedó como era entonces. Como había sido, como nunca volverá a ser. Viste, uno aprende muchas cosas, por ejemplo, si se derrama kerosén encendido, no lo apague con un diario ni arranque una cortina para esconderlo. Ni intente cometer un salvataje humanitario arrojándose sobre las llamas eternas no olímpicas. Si bien maltrecho, logré sacarme el pulovercito que me tejiste con lanas del Alto Perú, y corrì hasta la piletita del lavadero para darme unas mojaduras acuáticas. Los vecinos llamaron a los bomberos y vinieron al instante mismo en que el cielorraso era una visión misma del Infierno, la boca se nos haga a un lado por un ratito nomás.

Me tuvo preocupado tu situación de inestabilidad, ¿hasta cuándo ibas a aparentar ser un pozo con un aljibe encima? Sabrás ahora que nunca nunca nunca se hacen oídos sordos a la chifladura del moño. El moño se ata y se desata y uno va juntando miguitas de cordura, escaleras y serpientes en el mientras tanto. No me sorprende el diagnóstico salvaje del que fuiste objeto. Es una moda que ha producido estragos a gran escala en los diferentes círculos y estancias argentinas esto de drogar legalmente a la gente que nunca probó ni siquiera una cucharadita de té de ruda o unas gotitas de cardamomo. Después contame qué hacés con la camisa de fuerza una vez que te la saquen, ¿no te sentís tentada a donarla a Cáritas?

Siendo ya las quince horas con cuarenta y tres minutos en nuestro país, te dejo de escribir en unos minutos más porque ya me sacan las vendas de la cara. Aparentemente he salido favorecido ya que el sobrante de nariz que siempre me aquejó durante mis veranos en Santiago del Estero, no está más.

Siempre en mi corazón de mazapán.

Tu amigotu

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Adivinen qué es?
¿No?
Una pena, realmente.
Bueno, insistan, los banco.

Of Christmas and the Northern Star

It was cold but the summer of everyone’s laughter tempted me. I left. It was at the stroke of midnight that. I was all alone. Or to put it another way, the entire world fell under my spell and became its master for two, five, seven times seven seconds. Seconds whispering the melody of midnight fires, humming carols at the sight of the sun timidly rising over your face under the tidal influence of your moon. This night is all yours. Hide it. Break it in halves. Save it for a barren momentum. Place it carefully under your bed. You can rest your solitude on its shoulder. Full moon. Half moon. New moon. The choice is yours. Here I am breathing in all I can feel through each millimetre of your scented afternoon crammed with games, cards, hammocks far far away, so distant that a queue could end up where it found its alpha.
I threw a handful of twinkle twinkle little stars into the Universe and they spelt your name in the night of my timeless dream.


Get out, leave your nest. Take your coat of arms off. Just for once, test your defences by letting me wrap you in sleepy simple songs. Step to your balcony. It’s Christmas Eve. See your very own name radiantly embroidered in the blackness of the night. Fear me not. Let your tears shine on as they trickle down down your walls carved in your very mounts. Let’s change the world now that you’ve changed mine.


You can’t see your name singing under the deafening glories of a thousand bells? You don´t like your balcony? Where did your roses in full bloom go? Where did you hide your childish look? So well hidden that now you can’t find it. Or is it hiding from you? You can´t stand the cold? You suppress your screams? You don´t like contemplating your own breath rising up against the icy quiet night? Why? All the starts are there. I threw a handful of the most unique stars into the Universe. I threw them with my right arm. You very well know its strength, its power, its tender side, its maps, junctions made under the progress of your infinite plan. If you can’t see your name waving at you. You haven’t been loved enough. You gave your childhood summer afternoons into adoption long ago. You don’t love. You can’t love. I say again, let’s change the world now that you’ve already changed mine. And the changes of the world cannot be undone. Let’s change the world now that you’ve changed mine. Let’s change the world now that you’ve changed mine. Look for your name in the night. Christmas has come. Let your world be changed. Let’s change the world now that you’ve changed mine.